POR LISSET DE LOS SANTOS
Esto no es solamente una discusión sobre derechos de las mujeres. También es una conversación sobre el futuro de la República Dominicana.
Un país que desaprovecha las capacidades de una parte importante de su población está, sencillamente, dejando recursos sobre la mesa.
Necesitamos más mujeres preparadas, empresarias, científicas, profesionales, productoras, legisladoras, alcaldesas, ejecutivas, comunicadoras, docentes y líderes comunitarias.
Y necesitamos hombres que entiendan que ese avance no les quita espacio. Al contrario, una sociedad en la que las responsabilidades se comparten es una sociedad que funciona mejor para todos.
Cuando una mujer obtiene autonomía económica, su familia puede beneficiarse. Cuando accede a una mejor educación, amplía las oportunidades de sus hijos. Cuando desarrolla una empresa, puede crear empleos. Cuando participa en la toma de decisiones, incorpora experiencias y perspectivas que de otra manera podrían quedar fuera.
No hay necesidad de convertir esta lucha en una competencia.
Revalorizar a la mujer no significa colocarla por encima del hombre.
Significa dejar de colocarla por debajo.
Como escribió Eleanor Roosevelt: “Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”.