Por Juan López

Nuestra constitución dispone (Art. 209) la realización de la segunda vuelta o balotaje, cuando ninguno de los candidatos presidenciales obtenga mayoría absoluta (50+1) de los votos emitidos por los electores, previamente empadronados. Para los próximos comicios congresuales y presidenciales tenemos 8,145,548 electores, de los cuales 863,785 votarán en el exterior.

El bloque PRM y aliados gestionarán para consumar la reelección del presidente Abinader en la primera vuelta, el 19 de mayo. Los tres principales partidos de la oposición (PLD, FP Y PRD) pujarán actividades proselitistas para que sea necesaria la segunda vuelta del 30 de junio próximo.

Por primera y única vez en 1996, fue menester implementar el requisito del 50+1 para solucionar la grave crisis política que habían generado las trampas y truculencias electorales cometidas por el gobierno del PRSC-Balaguer, en las elecciones de 1994. En esa ocasión tres partidos (PRSC, PRD, PLD) competían por la presidencia.

En las elecciones de 1996, el PLD-Leonel quedó en segundo lugar con 38.93 %, y el PRSC-Peynado quedó con un 15 %, lo que facilitó la formación del Frente Patriótico, gracias a lo cual se venció al PRD-Peña Gómez y aliados que habían llegado en primer lugar con 45.94 %. Entonces, en el balotaje del 30 de junio de 1996, el Frente Patriótico-Leonel ganó las elecciones presidenciales con 51.25 %.

Esa histórica experiencia es referente y al mismo estímulo para los propósitos de la Alianza Opositora (PLD-FP-PRD) que pactaron llevar candidatos comunes y únicos para 25 senadurías y candidatos presidenciales por cada partido; con el suscrito compromiso de que, en caso que fuere necesario el balotaje, el candidato que llegue en primer o segundo lugar recibirá el respaldo total de los otros dos partidos.

El triunfalismo que arropa al bloque PRM y aliados que creen ganarán, automáticamente, en primera vuelta, embriagados por los resultados que les favorecieron en las pasadas elecciones municipales y la percepción que están vendiendo a través de encuestas.

Por el contrario, los esfuerzos y actividades proselitistas de los candidatos de la Alianza Opositora (Abel-PLD, Leonel-FP y Miguel-PRD) están 24/7, con millas extras, reajustados y dirigidos, estratégicamente, a conquistar la cantidad de electores suficientes que produzca la necesidad de la segunda vuelta.

Al reflexionar sobre dichos antecedentes electorales, evaluar las actitudes electorales de otros 5 candidatos presidenciales (PT-Fulgencio Severino, GENS-Carlos Peña, FA-María Altagracia Cabrera, OD-Virginia Antares y PSC-Roque Espaillat) que participan independientes de los dos bloques; más las capacidades y experiencias electorales, vocación de poder y estructuras políticas como maquinarias de la Alianza Opositora, visualizamos números que proyectan buenas posibilidades para un balotaje, el 30 de junio de 2024.

En las perspectivas de esa segunda vuelta vislumbramos un escenario favorable para el candidato de la Alianza Opositora que llegue en primer o segundo lugar en la primera vuelta, como consecuencia directa del apoyo de los otros partidos y de los votos independientes que recibirá, con lo cual podrá concitar el entusiasmo y el voto mayoritario de los electores, gracias a lo cual ganaría las elecciones presidenciales, el 30 de junio de 2024.

¿Será posible repetir, electoralmente, este nuevo 30 de junio de 2024 los resultados del 30 de junio de 1996? En política, ¡todo es posible! Es una de las dos opciones que la historia política le ofrece al pueblo dominicano.